Saltar al contenido

Lo que la ley exige a la web de tu negocio

Tres páginas y un par de casillas bien puestas evitan la mayoría de problemas. Esto es lo que exige la normativa española a una web de empresa, contado sin jerga y con la referencia de cada obligación.

AIMAS ·

Una web de empresa en España tiene que cumplir sobre todo tres normas: la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI), el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) con la ley orgánica española que lo desarrolla, y, si vendes online, la ley de consumidores.

Esta guía es informativa y no sustituye el consejo de un abogado para tu caso concreto. Sí te sirve para revisar tu web en diez minutos.

El artículo 10 de la LSSI obliga a quien presta servicios por internet a tener accesible de forma permanente, fácil, directa y gratuita esta información:

  • Nombre o denominación social, domicilio y una dirección de correo electrónico u otro medio de contacto directo.
  • Los datos de inscripción en el Registro Mercantil, si la empresa está inscrita.
  • Los datos de la autorización administrativa, si tu actividad la necesita.
  • Si ejerces una profesión regulada: el colegio profesional, el título y el Estado donde se expidió.
  • El NIF.
  • Si la web habla de precios, información clara sobre el precio y si incluye impuestos y gastos de envío.
  • Los códigos de conducta a los que estés adherido, si los hay.

Lo habitual es reunirlo en una página de «Aviso legal» enlazada desde el pie de todas las páginas.

No tenerlo es una infracción. La LSSI califica como leve no informar de parte de estos datos y como grave el incumplimiento significativo de otros, como la identificación del titular o la información de precios. Las multas van hasta 30.000 € en las leves y de 30.001 a 150.000 € en las graves, según el artículo 39 de la ley.

La política de privacidad y los formularios

En cuanto tu web recoge un dato personal, sea un formulario de contacto, una reserva o una suscripción, el RGPD te obliga a informar a la persona de quién trata sus datos, para qué, con qué base legal, a quién se comunican, cuánto tiempo se guardan y cómo puede ejercer sus derechos.

En la práctica, eso supone:

  • Una página de política de privacidad con esa información, escrita para tu caso y no copiada de otra web.
  • Una primera capa en el propio formulario: dos o tres líneas junto al botón de enviar con lo básico y un enlace a la política completa.
  • Una casilla de aceptación sin marcar cuando la base legal es el consentimiento. Una casilla premarcada no vale como consentimiento.
  • Pedir solo los datos necesarios. Si para contestar a una consulta basta con el nombre y el correo, no pidas el DNI ni la fecha de nacimiento.

Hay que tener especial cuidado con los datos de salud, que el RGPD considera una categoría especial. Una clínica no debería pedir síntomas ni diagnósticos en un formulario de contacto general.

Las cookies

El artículo 22.2 de la LSSI dice que solo puedes guardar cookies u otros dispositivos de almacenamiento en el navegador del visitante si ha dado su consentimiento después de recibir información clara y completa. Quedan fuera las cookies técnicas estrictamente necesarias para que la web funcione o para prestar un servicio que el usuario ha pedido.

La Guía sobre el uso de las cookies de la Agencia Española de Protección de Datos concreta cómo tiene que ser el aviso:

  • Las opciones de aceptar y rechazar tienen que estar a la vez, al mismo nivel y con la misma visibilidad. Rechazar no puede ser más difícil que aceptar.
  • Mientras el visitante no acepta, no se pueden cargar las cookies que requieren consentimiento. Google Analytics, el píxel de Meta o los vídeos de YouTube incrustados cargan cookies de terceros.
  • Tiene que haber una política de cookies que explique cuáles usas, para qué y durante cuánto tiempo.
  • El visitante tiene que poder retirar el consentimiento en cualquier momento, con la misma facilidad con la que lo dio.

Si tu web no usa ninguna cookie más allá de las técnicas, no necesitas banner. Lo que sí necesitas es comprobarlo: muchas webs cargan Google Fonts, mapas o vídeos que conectan con terceros sin que el propietario lo sepa.

Si vendes online

Una tienda online añade las obligaciones de la ley de consumidores:

  • Condiciones generales de contratación accesibles antes de comprar: precio final con impuestos, gastos de envío, formas de pago, plazos de entrega y garantías.
  • Derecho de desistimiento de 14 días naturales en la mayoría de productos, con sus excepciones, e información sobre cómo ejercerlo, incluido un formulario de desistimiento.
  • Confirmación del pedido por escrito, normalmente por correo electrónico.
  • Accesibilidad. Desde el 28 de junio de 2025, el Acta Europea de Accesibilidad exige que las tiendas online cumplan requisitos de accesibilidad. Las microempresas que prestan servicios están exentas, pero es buena práctica cumplirlos igualmente.

Si vendes alimentos a distancia, la información obligatoria del producto, alérgenos incluidos, tiene que estar disponible antes de la compra.

Revisión en diez minutos

Abre tu web y comprueba:

  1. ¿Hay un enlace a «Aviso legal» en el pie de todas las páginas, con razón social, NIF y domicilio completos?
  2. ¿Hay política de privacidad y está enlazada junto a cada formulario?
  3. ¿Los formularios tienen una casilla de aceptación sin marcar?
  4. ¿Tu web carga analítica, píxeles, mapas o vídeos? Si es así, ¿hay banner con «Aceptar» y «Rechazar» al mismo nivel?
  5. Si rechazas las cookies, ¿de verdad no se cargan? Puedes comprobarlo en las herramientas del navegador, en la pestaña de almacenamiento.
  6. Si vendes online, ¿están las condiciones, los gastos de envío y el derecho de desistimiento antes de pagar?

Si alguna respuesta es «no» o «no lo sé», merece la pena arreglarlo. Es de lo más barato de corregir en una web y de lo que más confianza da a quien está comparando.

¿Lo vemos en tu caso?

Te revisamos la web gratis y te decimos qué cambiaríamos primero, con datos. Presupuesto cerrado en 48 horas si quieres seguir.